Bienestar consciente

¿Resolución de Año Nuevo o Vivir con un Voto? otra forma de cuidarnos…

¡Feliz Año nuevo a todos!

Estamos ya finalizando el mes de Enero y la excitación del nuevo año, con las tradicionales resoluciones empieza a disminuir para la mayoría de los humanos. A estas alturas de la película probablemente ya estemos sumergidos en listas interminables de cosas por hacer, luchando en contra del tiempo para llegar a todo y ajustando agenda y vida al encuentro de los miles de imprevistos que surgen en el día a día. Incluso puede que las más intrépidas a estas alturas se resistan y estén contemplando el hacer un curso de “gestión del tiempo” porque “este año, realmente quiero encontrar tiempo para mi misma y las cosas que son importantes para mi”.

Lo hacemos año tras año, una y otra vez, hasta que empezamos a beber de las aguas de la frustración acabando incluso recriminándonos a nosotras mismas el no tener fuerza de voluntad frente a las cosas que realmente son importantes. No se si os resuena o no. Yo hablo desde la experiencia en primera persona.

Y en cierto modo, que esto nos suceda es bueno, ya que es un reflejo de querer mejorar, de querer lograr una vida más plena, con mayor sentido, propósito y satisfacción. Y también refleja la profunda necesidad alimentar nuestro corazón con una razón de SER. Le da a nuestra vida un marco que va más allá de nosotros mismos.

No se trata de tener una vida llena, sino de sentirnos plenos. Y para ello, podemos investigar con curiosidad y apertura que es lo que más apreciamos en nuestra vida. Qué es lo que realmente es importante para nosotros. Con qué cosas estamos dispuestos a comprometernos de corazón.

De estas preguntas reflexivas podemos obtener nuestros valores. El punto de unión entre los valores y la plenitud es tan obvio que a veces se puede pasar por alto. Sin embargo, trabajar sobre esto puede ayudarnos a crear un mapa que nos guíe a la hora de tomar decisiones. Que nos ayude a tomar posición y elegir. Pero honrar nuestros valores, aquello que es realmente importante para nosotros, puede ser muy satisfactorio a la par que difícil. Si la autenticidad es uno de nuestros valores, podemos encontrarnos con momentos en los que ser auténtico y decir lo que sentimos puede generar malestar en el entorno. Sin embargo, el malestar pasará pero nuestro sentido de coherencia e integridad permanecerán. Los valores son una cualidad de una vida vivida plenamente de dentro para afuera. Cuando honramos nuestros valores y las elecciones que hacemos en nuestra vida, sentimos una enorme resonancia y paz interior.

Nuestros valores son una sólida base para un potencial Voto o “propósito de vida” o “misión en la vida”. En voto recoge los valores de tal manera que nos ayuda a reorientar constantemente nuestra vida cuando nos sentimos en disonancia. Nos ayuda a anclar en nuestra vida aquello que es importante de verdad. El voto forma parte del camino, no es el destino. Está esculpido con nuestra esencia personal y representa los deseos más íntimos de nuestro corazón.

Explorar con curiosidad nuestros valores y esculpir nuestro voto de vida es un proceso que lleva su tiempo, sin embargo en el silencio de la meditación, conectadas con nuestra sabiduría interna, con una “perseverancia relajada” que llama Joseph Goldstein, ayuda a revelar «que hambre necesitamos alimentar». Qué es lo que realmente necesita nuestro corazón.

Llevo ya una temporada trabajando sobre mi voto y poco a poco va tomando forma en mi corazón. Siempre abre mi ritual de meditación e incluso he encontrado un objeto que lo metafóricamente lo representa en mi altar de meditación, un cascabel que usan los

Mindfulness y autocompasión
Madre Teresa de Calcuta

rickshaw wallahs en Calcuta para abrirse paso. Mi voto representa mi deseo de aliviar el sufrimiento de los corazones, y está inspirado en la Madre Teresa de Calcuta, alguien muy cercano a mi corazón.

Sin embargo, siempre me he relacionado con mi voto como algo que de era de mi para otros. Mi contribución a la humanidad. Pero estas Navidades, mientras estaba meditando en sobre mi voto, se volvió hacia mí en forma de pregunta: “y, ¿cómo puedes tu aliviar el sufrimiento de tu propio corazón?»

Silencio…

Ahí estaba. Mi corazón hablando. En medio del silencio, mi sabiduría interna sabe que si no comienzo a hacer ejercicio moderado diariamente los dolores de la inactividad irán aumentando y mi cuerpo se irá volviendo mas quejumbroso. La procrastinación que he sufrido en estos últimos meses, priorizando todo antes que el ejercicio, se disolvió cuando me di cuenta de que es mi propio sufrimiento el primero que tengo que trabajar si quiero ayudar a otros. Y no cuidando el estado físico de mi cuerpo me ha estado causando dolor físico y sufrimiento emocional. Desde entonces, he dejado de vivir el ejercicio como una carga para pasar a ser un rato de disfrute conmigo misma. Y poco a poco va asentándose en mi rutina diaria. Como Thich Nhat Hanh dijo: “vuelve a casa y cuida de ti mismo”.

mindfulness y autocompasión
mindfulness y autocompasión

Para terminar me gustaría compartir con vosotros una reflexión que en un momento de iluminación salió de mi corazón:

El libro mas bonito jamás nunca escrito, está dentro de nosotros…. paremos para leerlo detenidamente

¡Feliz Año Nuevo a todos!

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