Bienestar consciente

¿Cuál es la fuerza oculta que mueve todas nuestras acciones?

La Intención es un proceso mental que establece el tono o la dirección del desarrollo de la energía y la información dentro de la mente.

Daniel Siegel, MD

El poder de la Intención

Muchos de nosotros pasamos la mayor parte del día despiertos pero como anestesiados, siguiendo patrones habituales que hemos desarrollado a lo largo de los años. Nos movemos de tarea en tarea en piloto automático, lejos de construir una vida intencional en la que vivir despiertos, conscientes y alineados con nuestros valores personales. Una vida en la que a nuestras acciones le precede una intención consciente.

Si hago la cama, por ejemplo, es porque el orden me produce tranquilidad, si lavo los platos es porque me proporciona bienestar ver la cocina ordenada; si elijo coger el bus en vez del coche quizá quiera preservar el medio ambiente; detrás de cada acción hay siempre una intención.

Sin embargo, después de repetir estas acciones todos los días, la razón de la intención se disuelve en la repetición. Es decir, establecimos la intención en su momento, consciente o inconscientemente, y en muchos casos ya no sabemos ni porqué lo hacemos. Y si la intención inicial ha cambiado, ¿cómo cambiaría la película si fuésemos conscientes de la intención que precede a nuestras acciones? ¿transformaría ésto nuestras acciones y nuestra vida? ¿por qué decidir hacer algo a menos que otorgue un mayor sentido a la vida?

La diferencia está en la Intención.

Las intenciones son los pensamientos o impulsos que dirigen nuestra conducta y los valores son la expresión de aquello que realmente importa en la vida. Como bien dice Sharon Salzberg:

Cada decisión que tomamos, cada acción que realizamos, nace de una intención.

La vida está compuesta de estos simples momentos, y si estamos permanentemente pasando de una acción a la siguiente sin ser conscientes de nuestras intenciones, es muy probable que vivamos dirigidos por el piloto automático. Y esto trae consecuencias a diferentes niveles.

La desregulación emocional suele existir en función de una suma de momentos separados de causa y efecto que se suceden con tanta rapidez que suelen estar por debajo del umbral de la conciencia. Sintonizar con la intención es una forma de detener el efecto bola de nieve que muchas veces se traduce en un comportamiento del cual nos arrepentimos.

Cuando nos detenemos para entender cuál es la intención que hay detrás, somos capaces de detener el resultado de un comportamiento quizá no deseado.

Pongamos un ejemplo. Ponte que estás frente al ordenador en la oficina intentando sacar un complejo informe adelante que además te han endosado de otro departamento por falta de recursos. Estás furiosa porque no has sabido parar el gol a tiempo, son las nueve de la noche, tu marido no deja de enviarte whatsapps para saber cuando vas a llegar y además la noche anterior no has dormido bien….

… y de repente te encuentras caminando en modo zombie hacia la nevera de la oficina e hincándole el diente al trozo de tarta que quedaba de la celebración de cumpleaños de tu compañera. Aún no siendo consciente de lo enervada que estas por el marrón que te ha caído encima, puedes ser capaz de notar, incluso de elegir cual va a ser tu intención antes de abrir la nevera. ¿Quizá coger algo que te de energía para proseguir hasta que llegues a casa? ¿Quizá comer un trocito de tarta que te ayude a endulzar un poco el momento tan amargo que estás pasando? o ¿quizá mandar todo a paseo para sumergirte en los placeres de la boca y ya lidiarás luego con la culpa?

En los tres casos la acción puede ser la misma, comer un trozo de tarta, pero la intención cambia completamente el como puedes vivir el resultado.

Cada vez que retrasamos o ponemos freno a las reacciones inconscientes e impulsos que surgen frente al desasosiego, aumentamos nuestra capacidad para estar presentes en lo desagradable y fortalecemos el músculo de la contención y la fuerza interior. Esto incrementa la posibilidad de elegir. Y esta es la verdadera definición de libertad.

Sin conciencia no hay elección, sólo reacciones habituales.

Algunas veces es muy difícil contemplar la posibilidad de elegir, pues la fuerza del hábito puede ser tan grande que hace sombra a la conciencia. En estos casos, la autocompasión es el mejor antídoto para poder remontar y seguir camino sin cargas adicionales e innecesarias.

Por todo esto, es muy importante comenzar a desarrollar el músculo de la intención preguntándonos con frecuencia:

¿cuál es la intención con esta comida?; ¿cuál es mi intención con esta meditación?; ¿cuál es mi intención al apuntarme al gimnasio esta temporada?

Porque si la intención es parecernos a Elsa Pataky este verano, estamos añadiendo muchas cargas invisibles a las mancuernas. Si por el contrario, la intención es cuidar de nuestro cuerpo e incrementar nuestro bienestar, podremos permitirnos ir con la frecuencia que nos propongamos pero quizá, permitirnos también, el día que estamos agotadas simplemente hacer unos largos en la piscina o tomar una clase de yoga.

Cuando hablamos de la intención no estamos hablando de fuerza de voluntad o de las típicas resoluciones que hacemos en la víspera de Año Nuevo con dudosa esperanza de acometer en nuestros corazones. El poder de la intención tiene que ver con lo que proyectamos en nuestro día a día, lo que anhelamos, lo que creemos que somos capaces de conseguir. Si queremos conocer el espíritu de nuestras actividades, el tono emocional de nuestros esfuerzos, tenemos que mirar nuestras intenciones.

Debemos honrar la intención, ese espacio en el corazón que guía todo lo que emprendemos. Y desde ahí, si caemos, no necesitamos auto-recriminación ni culpa ni enojo; necesitamos volver a despertar a nuestra intención y a la voluntad de reforzar nuestro compromiso. Cada caída hace más fuerte nuestro compromiso.

 

«Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio.

En ese espacio está nuestro poder de elegir la respuesta.

En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad».

Viktor Frankl

4 comentarios en “¿Cuál es la fuerza oculta que mueve todas nuestras acciones?”

  1. Excelente publicación e información, aquí es cuando te das cuenta que te falta mucho por aprender, la mayoría de las personas somos tan reactivas e inconscientes, pero la solución está en uno.. que maravilla

  2. Hola, me encantó tu artículo,. El remate con la reflexión de Viktor Frankl fue genial. Coincido contigo en el poder de la intención consciente. Tengo varios años meditando Mindfulness y Autocompasión y cuando añadí a la práctica la intención consciente se incrementó en gran medida mi ecuanimidad y claridad mental. Gracias por compartir tus reflexiones y experiencias.

    1. Gracias Daniela por tu tiempo y apreciación. ¿Sabes? una vez escuché a un sabio traductor del Dalai Lama que su práctica diaria era poner una intención al día y trabajar por ello. Me resulta tan fascinante que con cosas tan sencillas se pueda alcanzar tanto! Te mando un abrazo sentido y mi agradecimiento por tu tiempo y apreciación.
      Que tengas buena salud
      Que seas feliz,
      Cuca

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